Historia

Siglos X-XIV

El origen histórico de Zenarruza suele situarse entre los siglos IX X. De esta etapa antigua se ha recuperado un sillar prerrománico con un motivo astral en bajorrelieve y algunas cubiertas sepulcrales horadadas, relacionadas con las «necrópolis del Oiz». A mediados del XII se construyó otra iglesia de una sola nave, dividida en dos tramos a juzgar por los cimientos conservados. Las imágenes de la derecha muestran la ruina que hoy hace de campanario con su arco ojival, un resto de arco tipo románico y otros restos de construcciones. Lo más antiguo es el muro con una puerta ojival abajo y una ventana geminada en la parte superior, del siglo XII, que actualmente es pared interior de la sacristía.

En su entorno continuó usándose el cementerio, pero algunos personajes reservaron sepultura en el interior de la iglesia en tumbas de lajas o en sepulcros exentos ornamentados con motivos de tradición franca, de los que se conserva uno en el claustro. 

El dato base nos lo cuentan unos cartularios que se encuentran en San Millán de la Cogolla. Recogen estos documentos que el día 15 de agosto del año 968, fiesta de la Asunción, las gentes de los barrios del termino de Gerrikaitz se encontraban celebrando la misa en la parroquia de Santa Lucía, cuando un águila coronada hizo acto de presencia volando muy baja hasta lanzarse al osario del cementerio y coger con sus garras una calavera con la que alzó el vuelo. Todos siguieron su trayectoria, impresionados por la súbita aparición hasta que llegada a la ladera de enfrente. la de Zenarruza, la calavera se desprendió de sus patas, cayendo en un lugar espeso, abundante en yezgos, mientras el ave seguía su vuelo. 

El acontecimiento no era extraordinario pero la fuerza emotiva del momento hizo que todos manifestasen su convicción de que era la señal de que en esa ladera debían levantar una ermita en honor de la Virgen.           Es así como cómo del siglo X al XIV, Zenarruza va a experimentar su proceso de desarrollo. Los pobladores del lugar no erigieron una ermita sino la nueva parroquia, bajo la advocación de la Asunción. Así apareció un pequeño núcleo habitado, que se convirtió en el centro sociorreligioso, que convertirá a Zenarruza en anteiglesia. Pero este primer acontecimiento marcó el lugar y lo convirtió en núcleo, no sólo de sus habitantes, muchos fueron quienes de todos los alrededores manifestaron su deseo de ser enterrados en el lugar, como garantía de salvación. Es así como Zenarruza se convirtió en un lugar deseado y buscado.

Pero lo especial del enclave hizo que también bodas, bautizos, fiestas sociales, se multiplicasen en él, y que las familias nobles lo asumieran como enclave, de alguna manera propio.

Hasta el siglo XIX

A finales del siglo XIV, el crecimiento de las peregrinaciones a Santiago y de la importancia del lugar, llevó a las familias más representativas de la zona decidieron poner en común parte de sus bienes para que se estableciese en el lugar un grupo de clérigos que diesen culto a Dios y a su santísima Madre y rezasen por sus vivos y difuntos. Es así como Zenarruza vio elevada su categoría de Parroquia a Colegiata. Se llama colegiata a una iglesia que, sin ser sede del obispo, es decir, sin ser catedral, está regida por un colegio de canónigos regulares presididos por un abad, que celebran en ella oficios litúrgicos semejantes a los de las catedrales.

Su erección como colegiata tuvo lugar en 1379, por don Gonzalo de Mena, obispo de Calahorra y La Calzada, diócesis a la que entonces pertenecía Vizcaya. De los veinticinco abades que se sucedieron a lo largo de los siglos, el más representativo fue Diego de Irusta (1485-1563), principal impulsor de las obras de Zenarruza que con él alcanzó su momento de mayor esplendor. Éste constituyó el segundo momento importante que se prolongó hasta el siglo XIX.

Esta época, con sus luces y sombras, dio peso y nombre a este enclave. Su importancia se puso de manifiesto en el ámbito espiritual, con una fuerza de atracción importante en su culto y, de modo especial, en los enterramientos; también en el terreno social y de la cultura, de la que se preocuparon de modo especial los canónigos, dotándose de una importante biblioteca y fomentado los estudios de muchachos con cualidades de la zona. De igual manera su sensibilidad se dejó notar en el arte, manifestado en la construcción de la bella iglesia y claustro que hoy podemos disfrutar, y que mereció en 1948 ser reconocido como monumento nacional de Euskadi.

También en ciertas épocas, según los propios avatares de la historia ajena al lugar, tuvo su importancia el Hospital que acogía a peregrinos y caminantes.

Siglos XIX y XX

Desde el siglo XIX Zenarruza fue poco a poco dejando de ser ese lugar estratégico en la provincia y perdiendo vitalidad.

En 1851, un nuevo Concordato con la Santa Sede en el que se actualizan las listas de ColegiatasZenarruza ya no es integrada, con lo cual, la que había sido primera y única Colegiata de Vizcaya, paso a su primer rango de parroquia de un pequeño núcleo de caseríos.

Desde entonces Zenarruza vivió una etapa sencilla, oscura, y sobre todo de deterioro en su conjunto monumental. La desaparición de la comunidad que vivía en ella y sucesivos incendios, fueron abocando el conjunto a una situación límite, como se aprecia en la fotografía de la izquierda, de principios del siglo XX, antes del incendio de 1954, con el arco suroeste de entrada cubierto de hierbas.

La peculiaridad de su historia en Vizcaya y el valor de su conjunto artístico, hizo que la Diputación asumiese un plan de revitalización en conjunción con la diócesis de Bilbao. Así, a partir de 1980 comenzaron las obras de restauración de los edificios que quedaban en pie, especialmente de su bella iglesia del siglo XV.

 Finalmente, después de una serie de gestiones, en 1988 se asentaba en Zenarruza la primera comunidad de monjes cistercienses, venidos de la abadía de Santa María de la Oliva, en Navarra, que iniciaron una nueva etapa en el lugar convirtiéndolo en monasterio cisterciense.

Desde entonces, la comunidad ha ido tomando cuerpo. Su culto abierto y su hospedería están dando un nuevo aire, haciendo posible que Zenarruza vuelva a recuperar la base de esa dimensión de espiritualidad que fue la que originó su nacimiento.

Situación actual

Aunque la iglesia de Zenarruza sigue siendo hoy día una pequeña parroquia que abarca unos pocos caseríos del entorno, como último vestigio de la antigua colegiata, desde 1988 se ha convertido en un monasterio cisterciense, de la rama conocida como trapense.

La fundación fue realizada por el monasterio de La Oliva, en Navarra, que ese año envió a sus dos primeros monjes fundadores: Francisco Elguezabal -aita Patxi para todos- como Prior de la fundación, y José Luis Marichalar. Desde entonces una pequeña comunidad de hermanos de esta Orden ha trasplantado la vida benedictina a los montes de Vizcaya. La comunidad de Zenarruza celebra su nacimiento oficial el día 15 de marzo, fiesta de San Raimundo de Fitero.

Durante el priorato del P. Patxi se concluyeron las obras del monasterio tal como se ve hoy. Entre sus muchas realizaciones cabe destacar la construcción de la Hospedería, la amplia explanada que se extiende delante del monasterio y el aparcamiento para vehículos privados y autocares, obras todas de gran envergadura que han favorecido mucho la vistosidad y sobre todo la accesibilidad del lugar. También en su tiempo se instaló el órgano nuevo para la liturgia diaria de la comunidad, cuya forma es una réplica moderna del antiguo.

En 18 de septiembre del año 2008 el monasterio fue elevado al rango de Priorato autónomo por el Capítulo General de la Orden, lo que permitía ya la elección de un Prior titular. A las pocas semanas, el 15 de octubre, cuando se cumplían veinte años de la llegada de los mencionados fundadores, los monjes que en ese momento formaban la comunidad hicieron su cambio de estabilidad Zenarruza, ante el entonces abad de La Oliva, P. Pablo Gordillo y el P. Eduardo Rincón, que había sucedido al P. Patxi como Prior en funciones.

Pocos meses después, el 8 de enero de 2009, la comunidad celebró su primera elección de Prior titular, que recayó en el P. Isaac Totorika Izagirre, el cual había sido una de las primeras vocaciones de Zenarruza.

Sin embargo, el 15 de diciembre de ese mismo año, el P. Isaac fue elegido abad de La Oliva, por lo que el 8 de enero de 2010, fue nombrado superior ad nutum de Zenarruza, el P. Eduardo Rincón, que ejerció este servicio hasta el 30 de junio de 2014.

Terminado su servicio, en esta última fecha fue nombrado sucesor suyo, también como superior ad nutum, el P. Antonio Maria Martín Fernández-Gallardo, procedente del monasterio de San Isidro de Dueñas (Palencia).